Sexualidad en personas mayores de 65 años

El sexo en la madurez.


En la sexualidad a partir de los 65 años se unen dos tabúes, la dificultad de hablar sobre sexo y la de hablar sobre nuestro proceso de envejecimiento. Vivimos en una cultura de “la juventud” donde el envejecimiento es casi una “enfermedad” y el sexo parece ser cosa de jóvenes. Sin embargo la sexualidad en la madurez es una realidad, el 60% de los mayores de 65 años están contentos con su vida sexual y tienen una media de cuatro relaciones sexuales al mes.

El ser humano pasa por distintas etapas donde se producen fuertes cambios físicos, psicológicos y sociales. Pasamos de ser niños a ser adolescentes, de adolescentes a adultos, de adultos a mayores y de mayores a ancianos. Cada etapa tiene sus características pero todas son fases naturales y sanas del desarrollo, donde nuestra sexualidad tiene lugar de manera diferente. No es igual nuestra vida sexual a los 18, que a los 25, los 45 o los 65. Evidentemente los cambios físicos, psicológicos y sociales nos condicionan en la sexualidad (igual que en otras facetas de nuestra vida).


La principal dificultad que encontramos es aceptar y adaptarse a la realidad que vivimos. No se habla acerca de los cambios de la madurez, (sería una barbaridad no hablarle a una adolescente sobre la menstruación y sería normal que esta niña creyese estar enferma o se sintiera mal), estamos acostumbrados a no hablar sobre cambios absolutamente normales y previsibles en la madurez y la vejez, al no hablar sobre ellos y no entenderlos es normal que nos asusten o nos hagan sentir mal. Pero son absolutamente normales.

Veamos los principales cambios que se producen en la madurez en relación a nuestra vida sexual; En el hombre se tarda más tiempo en obtener una erección y el tiempo de recuperación entre una y otra es mayor. El orgasmo es más difícil de alcanzar y de menor duración, se produce menos líquido lubricante natural y el deseo tiende a disminuir. En la mujer, la vagina pierde elasticidad y se acorta, la capacidad de lubricar de forma natural disminuye, los orgasmos serán menos intensos y con mayores contracciones. Los ovarios se atrofian y disminuye la producción de andrógenos, lo que también puede "afectar" al estado de ánimo y al interés sexual. Estos cambio son normales y previsibles (evidentemente varía mucho en función al estado general de salud de cada persona), es muy recomendable acudir al médico y hablar sobre los cambios que sufre nuestro cuerpo para entenderlos y adaptarnos a ellos.


Veamos algunos consejos sencillos para la sexualidad en la madurez:


-Cuidar la comunicación en pareja: en esta etapa más que nunca es importante la complicidad y la comunicación, es un momento de muchos cambios vitales que pueden ser difíciles y además hay cambios hormonales por lo que es fácil tener alteraciones de ánimo, depresión y ansiedad. Nada mejor que cuidarse y hablar con la pareja para apoyarse mutuamente.

- Ampliar la sexualidad. En la madurez los juegos sexuales previos y posteriores se desarrollan más. Tenemos la oportunidad de una sexualidad más amplia y creativa. Aprendemos una forma y un ritmo distinto para mantener relaciones sexuales. (Igual que en la adolescencia aprendemos a usar el preservativo y nos resulta muy extraño al principio) en la madurez aprendemos a usar el lubricante para hacer más satisfactorias nuestras relaciones sexuales, (Igual que en la adolescencia tenemos que aprender a “aguantar” para no tener un orgasmo enseguida ), en la madurez debemos aprender a tener un ritmo que se adapta a la respuesta de nuestros cuerpos, a reacciones “más lentas” y a ritmos mas suaves para alcanzar el orgasmo. ( Igual que en la adolescencia vamos al medico y nos hace una revisión) es bueno cuidar la salud en relación a la sexualidad. (Igual que en la adolescencia hay cosas que no entendemos y necesitamos hablar de ellas) en la madurez es bueno hablar de los cambios que afectan a nuestros cuerpos y es recomendable hablar sobre sexualidad.

-Cuidar la sexualidad. El sexo mejora nuestra salud física y mental, es muy recomendable mantener una vida sexual activa. El sexo eleva nuestro estado de ánimo, nos protege del estrés y de la ansiedad y la depresión. Ayuda a fortalecer la musculatura, los huesos y a mantenernos en buena forma física. Mejora el sistema inmunológico, contribuye a disminuir la hipertensión arterial y a mejorar la salud cardio vascular. Contribuye a "reducir el dolor" al liberar endorfinas. Reduce el riesgo de cáncer de próstata en los hombres y en las mujeres ayuda a mantener un buen tono de la musculatura pélvica y al buen estado de la vagina en la menopausia...

-Aprender a aceptar cada etapa de la vida y disfrutar de ella. Aprovechemos la oportunidad de una sexualidad madura, más libre, sin urgencias y con experiencia.


Es posible una vivencia plena, satisfactoria y sana de la sexualidad en la madurez y la vejez.

Adelante!


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