Menores y adolescentes Homosexuales y lesbianas

Profesionalidad y formación específica, con 17 años de experiencia, tras 5 años como coordinador del Servicio de Atención Psicologica del COGAM ( Colectivo Gay de Madrid), colaborador de Les-Hom, durante 7 años ( primer centro especializado en LGTB en Madrid), psicólogo del PIAHT  durante sus primeros 5 años ( Programa de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales de la Comunidad de Madrid). Responsable del primer servicio a nivel nacional de Atención a la Violencia Intragénero., SAVI. Y colaborador con múltiples entidades y asociaciones

Especializado además en terapia sexual y de pareja, lo que complemente mi perfil en la atención especializada a la población LGTB. Integrando tambien el trabajo familiar y con menores.

Defensor de la especialización (en homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad, transexualidad y cuestiones de orientación, género e identidad sexual), como una especialización profesional de la psicología, no como un servicio o negocio exclusivo ni excluyente. Ni como un negocio. 
Etiquetas como "Psicólogo gay", "psicología Gay" o "psicólogo LGTB", son muy frecuentes en internet. yo ofrezco un servicio especializado y con experiencia y formación específicas en la atención al colectivo LGTB, en concreto especializado en terapia sexual y de pareja.


Adjunto un artículo sobre este tema.

¿Existe la “psicología gay” o es sólo un negocio?

Desde hace unos años muchos profesionales de la psicología ofrecen servicios específicos, a veces exclusivos y excluyentes, para población LGTB, es muy frecuente encontrar etiquetas como “psicólogo gay”, “Psicología gay”, “Psicólogos LGTB”, “Psicólogo especializado en homosexuales”, “LGTB psicología”, “Psicólogo gayfriendly”, etc. Hace unos 20 años sólo unos pocos nos atrevimos a ofrecer un servicio de atención psicológica para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en el primer proyecto que se inició en el COGAM ( Colectivo de Gays Lesbianas, transexuales y bisexuales de Madrid), esto supuso en enorme reto de construcción y mantenimiento para los profesionales que intentamos cubrir esta necesidad luchando por los derechos y el buen trato al colectivo LGTB también desde la psicología. Hoy existen infinidad de centros y personas que se promocionan como especializadas en esta población. Esto es indudablemente positivo porque evidencia que estos servicios se han desarrollado y normalizado, los caminos abiertos han permitido el crecimiento. Conozco fantásticos profesionales especializados que han tenido la oportunidad de una formación y unos referentes que eran inimaginables cuando empezamos a trabajar en esta dirección y que ofrecen espacios de trabajo muy valiosos. Pero también veo con preocupación que para otro tipo de profesionales se han convertido en un negocio que utiliza la bandera de la homosexualidad como reclamo y ponen mi propia imagen profesional en juego.

Hablemos claro y aún a riesgo de ofender, desmontemos algunos mitos. Estar especializado en un área de atención psicológica requiere una formación y una experiencia específica. Existe un área en el APA ( Área Nº 44 del American Psychilogical Association), encargada de promocionar y difundir la práctica y la investigación en relación a las personas homosexuales, a nivel terapéutico, individual, de pareja/familia y a nivel social.

Ser homosexual o lesbiana y ser psicólogo/a no es estar especializado en LGTB. Ser homosexual puede ser una ventaja, aportar cercanía y facilidad de empatía pero puede también ser un inconveniente, (La vivencia ajena mueve la propia. Sirva de ejemplo que algunos terapeutas homosexuales descalifican la bisexualidad de un paciente y la entienden como una fase transitoria para aceptar su homosexualidad, o pueden tener actitudes “adoctrinadoras” respecto a la vivencia del genero, la identidad, la visibilidad, el deseo o la militancia). Ser un psicólogo/a homosexual no implica ofrecer un servicio especializado, de la misma manera que ser psicólogo y pasar por una ruptura de pareja no me especializa en terapia de duelo por ruptura, me puede ayudar a entender y empatizar, pero también me puede interferir al mezclar los procesos propios y lo ajenos. La especialidad no la da la orientación sexual del profesional, aunque resulte obvio hay que decirlo.

Para que alguien pueda ofrecer un servicio especializado requiere por definición una experiencia que respalde ese servicio, Un psicólogo/a con poca experiencia no está especializado en LGTB, ni en nada. Aún no. Todos/as hemos pasado por esa etapa, es necesario ir ganando experiencia y aprender, es comprensible “buscarse la vida”, pero no es ético decir que se ofrece un servicio especializado cuando no es así.

Estar especializado en LGTB no es una cuestión de Marketing. Entiendo los eslóganes como: -“nosotros/as respetamos tu orientación sexual”, “Te entendemos”, “No te juzgamos”, “ También somos homosexuales”… Y es reconfortante leer estas intenciones. Pero seamos serios, un profesional de la psicología no necesita especificar “si eres inmigrante no te voy a discriminar”, o “si tienes una disfunción eréctil no te voy a juzgar”… Se entiende que ofrecemos un espacio regulado por un código deontológico, profesional y legal que respalda los derechos de las personas a las que atendemos (y nuestras obligaciones profesionales), entre otros no ser juzgados o discriminados por su orientación sexual, ni por otras causas.

Estar especializado en LGTB no es tratar aspectos generales de la psicología en personas LGTB sin juzgarlas ( por esa regla de tres estoy especializado en cualquier grupo o colectivo ante el que no tenga prejuicios). Ofrecer un servicio especializado va más allá, implica conocer la realidad de esta población y los procesos o dificultades específicos, en algunos casos exclusivos, de estas personas. Así como ofrecer las herramientas apropiadas.

Seamos claros y pongamos en voz alta lo que mucha gente piensa, incluso algunos/as psicólogos/as ¿Realmente existen elementos específicos en la población LGTB como para requerir un servicio especializado?. Rotundamente si. La realidad LGTB, implica a nivel individual, relacional y social una serie de realidades específicas y a veces exclusivas. (Es incuestionable que la vivencia del género y la identidad en transexuales, transehuntes de género, personas intersexuales, etc, requiere una especialización y no considero necesario argumentarlo.) Me centraré en el caso de la orientación sexual, que suele ser el centro de este tipo de mensajes de “especialización”. -Cometeré una incorrección en los términos al hablar de forma genérica de homosexualidad para la vivencia de hombres y mujeres distinta a la heterosexualidad, sólo por facilitar la expresión y la brevedad- existen elementos exclusivos de la realidad homosexual, el principal es la llamada homofobia/bifobia internalizada “…la homosexualidad se valora sistemáticamente en inferioridad respecto de la heterosexualidad. La homofobia interiorizada se manifiesta en sentimientos de vergüenza y culpa así como en una respuesta de ansiedad ante situaciones en las que la persona deba manifestar directa o indirectamente su homosexualidad. Para sortear esta ansiedad, la persona homosexual tenderá a evitar estas situaciones incluso con perjuicio de posibles relaciones sociales y/o sentimentales. La homofobia interiorizada cursa paralela a una baja autoestima y a un autoconcepto desorganizado, existiendo probablemente una relación causal biunívoca entre homofobia interiorizada y autoestima (y autoconcepto). En relación a los juicios sociales, la homofobia interiorizada suele traducirse en pensamientos de tipo “todo o nada” acerca de los demás homosexuales, pensamientos que acostumbran a basarse en prejuicios que el propio homosexual no ha conseguido contraargumentar. Esta última característica suele ser uno de los principales impedimentos para que la persona homosexual elabore una adecuada red social con otros homosexuales”. (Martín-Martín, 2012. “Homofobia interiorizada”.), Esta realidad supone procesos intrapersonales y relacionales específicos.

El otro gran condicionante es el desarrollo psicosexual y psicoafectivo de la persona homosexual o bisexual. Nuestra cultura y educación sexista ofrece a los heterosexuales unos espacios de intimidad y protección respecto al otro sexo, permite un camino de desarrollo acompañado por las personas del mismo sexo, entre hombres o entre mujeres y unos “rituales” y formas de acceso a la intimidad del otro sexo, en todas las facetas de la palabra intimidad. Esto no sucede así en las personas homosexuales o bisexuales y crea condiciones de vivencia del deseo, de la seducción, del cortejo, de la iconografía erótica, etc. distintas a las propias de las personas heterosexuales. Asimismo a nivel afectivo y emocional, la vinculación y relación con personas del mismo sexo (el enamoramiento, el afecto, la intimidad y el vínculo) presenta vivencias y requiere mecanismos de gestión específicos de esta realidad. La pertenencia/exclusión en el grupo de iguales (entre hombres o entre mujeres) las necesidades afectivas y de relación, el juego del poder y la fuerza, o la construcción y acceso a la intimidad… tan trascendentes en nuestro desarrollo psicoafectivo, están condicionadas por la orientación sexual.

Ademas la realidad familiar y social les enfrenta a situaciones específicas en todas las faceta de la vida. por esta y por otras muchas razones debemos reconocer que existen características que requieren una especialización. Recomiendo consultar la web de Antioch University, que oferce la especialización en Psicología LGTB y es el gran referente académico a nivel internacional.

Esta idiosincrasia presente realidades específicas que no tienen porque ser negativas, de hecho también hay elementos propios esencialmente positivos, es importante conocerlos aunque no se trate de dificultades ni requieran de ayuda. Por otra parte existen una serie de problemáticas que son más frecuentes en personas homosexuales, requieren el conocimiento específico y las herramientas para ser abordadas. ( Es esencial recordar que estos problemas no se asocian a la orientación sexual, sino al rechazo, al conflicto, la agresión…que reciben por parte de su familia, amigos o sociedad en general. Es la homofobia/bifobia lo que correlaciona con la dificultades más comunes en pacientes homosexuales y bisexuales, no la orientación. Es necesario aclarar estoa quien defiende que hay patologías asociadas a la homosexualidad. Estas afirmaciones carecen totalmente de sentido y unicamente responde a una postuta ideológica que pretende patologizar la homosexualidad).

En conclusión. Es importante defender una especialización en psicología LGTB y seguir fomentando su desarrollo, difusión y acceso. Sin embargo, aunque en España no esté oficialmente regulado, no es legítimo que cualquiera pueda publicitarse como “especializado en psicología LGTB”. Es necesario respetar nuestra profesión y ofrecer un trabajo de calidad. La imagen de todos nosotr@s y de la psicología, se pone en juego en esta mala praxis motivada por intereses económicos.

http://www.psicologojuanmacias.es