"El porno no mola"
"El porno no mola"

El Porno No Mola: Por qué desaprender la pantalla es el primer paso hacia el placer real


En 2025, el debate ha dado un giro radical. Ya no hablamos de censura, sino de libertad. El fenómeno "El porno no mola" —impulsado por expertos en educación sexual y premiado por su impacto social— nos invita a cuestionar no solo lo que vemos, sino cómo eso está moldeando nuestra capacidad de sentir.

Como especialistas en terapia, estamos viendo una tendencia clara: la desconexión con el propio cuerpo nace, muchas veces, de una sobreexposición a un guion que no nos pertenece.


1. La trampa del "Script" único

El principal problema del contenido explícito industrial es que funciona como un monólogo, no como un diálogo. Nos enseña que el sexo es una coreografía gimnástica con un fin único: el orgasmo visible.

  • En consulta: Vemos un aumento de la ansiedad de ejecución porque el sexo real es imperfecto, ruidoso y lento.
  • La realidad: El sexo auténtico no se mira, se siente. "El porno no mola" porque nos convierte en espectadores de una ficción, alejándonos de ser protagonistas de nuestra piel.


2. Tu cerebro bajo el efecto "Fast Food"

La ciencia es clara: el consumo intensivo de porno genera picos de dopamina tan altos que el sexo real, con sus tiempos naturales y su vulnerabilidad, puede empezar a parecer "aburrido".

  • Estamos entrenando al cerebro para que solo responda ante estímulos hiper-visuales.
  • Consecuencia: La pérdida de sensibilidad ante las caricias sutiles y la dificultad para conectar emocionalmente con la pareja.


3. El mito de la "Educación Sexual"

Para muchos jóvenes (y no tan jóvenes), el porno ha sido su primer profesor. Sin embargo, es un profesor que miente:

  • Miente sobre el consentimiento (que suele brillar por su ausencia o ser puramente performativo).
  • Miente sobre la diversidad de los cuerpos y el placer femenino.
  • Miente sobre lo que realmente hace que un encuentro sea memorable.


4. Hacia un modelo de placer consciente (Sober Sex)

La campaña que se ha vuelto viral este año nos recuerda que la alternativa no es la represión, sino la curiosidad. En 2026, la tendencia es el Sober Sex y el sexo consciente:

  • Redescubrir el tacto: Menos pantallas y más piel.
  • Comunicación radical: Hablar de lo que nos gusta sin seguir un guion preestablecido.
  • Presencia: Estar en el aquí y el ahora, sin cámaras imaginarias juzgando nuestro ángulo.

Conclusión: Apagar para encenderse

"El porno no mola" no es un eslogan prohibitivo; es una invitación a recuperar tu soberanía sexual. Cuando dejamos de consumir el deseo de otros, finalmente tenemos espacio para descubrir el nuestro.

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